La democracia no puede entenderse sólo desde la dimensión política, como una manera de gobernar, sino que, realmente, es una forma de vida.Dahl R. (1992), considera que promueve: a) la libertad, porque favorece la autodeterminación personal y del grupo; b) el desarrollo de esta determinación, de forma que el sujeto se responsabiliza de sus actos y decisiones, y c) la igualdad en un sistema de derechos y obligaciones.
Desde la reforma educativa, establecida en la LOGSE, en el preámbulo se dice:
“En la educación se transmiten y ejercitan valores que hacen posible la vida en sociedad, singularmente el respeto a todos los derechos y libertades fundamentales, se adquieren los hábitos de convivencia democrática y de respeto mutuo, se prepara para la participación responsable en las distintas actividades e instancias sociales. La madurez de las sociedades se deriva, en muy buen medida de su capacidad para integrar, a partir de la educación y con el concurso de la misma, las dimensiones individual y comunitaria”
Pero, esta propuesta no es sólo para la escuela, sino para todos los agentes implicados en la educación.
En este sentido, la familia, como primera institución social, fundamenta los primeros valores éticos y morales para la convivencia social y para la ciudadanía, de manera que el tipo de organización que establezca repercutirá en las relaciones entre sus miembros, y trasladarán, a otros contextos de convivencia, las pautas educativas interiorizadas en el hogar.
¿Cómo se propone un estilo innovador de organización?. ¿Cómo se ayuda a las familias a plantear un sistema democrático de convivencia?.
Uno de los desafíos que se le presenta es descubrir que se aprende a ser familia, y como todo aprendizaje requiere esfuerzo, constancia, disciplina y una buena dosis de querer aprender.
La propuesta para perfilar este modelo tiene que partir de la propia familia. Se pueden establecer tres fases:
1ª Fase: Análisis de la realidad familiar. Es necesario ayudarla a discernir:
¿Qué tipos de relaciones existen entre sus miembros?. ¿ Qué papel juegan cada uno de los componentes?. ¿Quién atiende a las necesidades de los hijos?. ¿Cómo perciben los hijos las necesidades de los padres?. ¿Cómo son sus comunicaciones?. ¿Cómo se distribuyen las tareas?. ¿Cuáles son los valores que rigen su vida familiar?. ¿Qué relaciones establece con otros ámbitos sociales?.
2ª Fase. Propuestas concretas de organización.
Una vez descubierta las relaciones entre ellos, roles que se adjudican, tipos de comunicaciones, formas de afrontar los problemas y atender sus necesidades, la propia familia establece su plan de organización, que contemplará:
- Tareas domésticas

- Posibilidades de cada miembro
- Reparto de tareas
- Realización de un planing
- Ocio, tiempo libre y apoyo social
- Tiempo de silencio y descanso
- Horarios de salidas, TV, etc.
- Calendario para revisiones del plan
3ª Fase: Evaluación y puesta en común
La familia puede utilizar la revisión del plan, como punto de encuentro extraordinario, alrededor de una acto lúdico o una comida, e intercambiar sus ideas y experiencias sobre cómo se sienten, las dificultades que encuentran, las modificaciones a realizar, etc.
Esta estrategia sirve para que los miembros de la familia participen de forma activa en la organización de su hogar, y le den un sello de identidad con el que se sientan identificados. Por otra parte, favorece que descubran la importancia de crear espacios de comunicación dentro de la familia, y con otros contextos sociales para crear redes de apoyo social, para poder hacer frente a la complejidad de nuestra sociedad.
4. Conclusiones.
La propuesta presentada, no tiene por objetivo ofrecer una situación ideal, sino una forma de trabajar con las familias para que sus miembros participen activamente en la creación y desarrollo de un clima familiar que favorezca el desarrollo personal y de convivencia comunitaria entre sus miembros, de forma que los valores democráticos de participación, interiorizados en el hogar, puedan ser transferidos a otros ámbitos sociales en los que participan, y ejercer sus derechos y deberes para fomentar y consolidar estos valores democráticos como una forma de vida personal y pública.


